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RESERVA NATURAL DE LOS
COMECHINGONES
La población originaria que habitaba esta región -los pueblos Comechingones-, concebían el espacio vital como el espacio mítico, en cuanto un designio de la divinidad fue el que les manifestó la elección de ese lugar para la comunidad toda. Y es así que la pequeña comunidad asentada en ese “sitio”, centraba su unidad en ese punto determinado que lo consideraba sagrado.
Allí, junto al Altar, otras piedras distribuidas con la milenaria ciencia astrológica invitan a sentarse para compartir el espacio comunitario , el más apto como el “LUGAR DEL ENCUENTRO ” de los hombres entre sí y con lo divino. Tal es el valor simbólico-significativo del Altar Comechingones que nos queda en Piedra Blanca; Un valor aún mayor que el arqueológico.
Dijo el Poeta Antonio Esteban Agüero , en “Digo los primeros días”:
“Poco después, el Capitán Francisco
de Villagra, mandado por Cabrera,
entró por el Norte a la Provincia,
anotando las tribus y las hierbas,
MENSURANDO los ríos y las nubes,
y la luz y la sombra de las leguas;
Hasta que un día, en el lugar que todos
nombran y dicen de Las Cortaderas,
VIO REUNIDOS a los Comechingones ,
la rara tribu que habitaba cuevas
y adoraba al Llastay, y convertía
en cera dócil la más dura piedra”.
Nota acerca de la reserva
Comechingon



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